L'Alternativa 2025: Alternando entre el espíritu y la experiencia

febrero 06, 2026

Por Juan Martínez (ESCAC) y Juan Arévalo (ECIB)


Nos ubicamos en una de las grandes ciudades a nivel mundial: Barcelona se destaca como una de las urbes más encantadoras, pues es aquí donde el circuito independiente del arte crea espacios para la resistencia y la crítica, reconfigurando el protagonismo de las narrativas artísticas y visuales convencionales. Esta forma busca, sobre todo, poner el foco en nuevas miradas y ángulos frente a una industria comercial —cobijada por el sistema de producción capitalista— que cada vez nos aliena y estandariza los gustos en una sola mirada y manera de construir arte. 

Uno de estos espacios es, por supuesto, el renombrado Festival de Cine Independiente L’Alternativa, que hace unos meses celebró su edición número 32 (del 13 al 23 de noviembre de 2025) en un espacio reconocido de la capital catalana como lo es el CCCB; una meca de la propagación del arte con carácter y sentido profundo en la elección curatorial de sus contenidos, donde el tiempo y el espacio se ralentizan para poder disfrutar de una gran selección de películas con espíritu independiente, propositivo y de índole autoral. Dicho esto, estas cortas palabras son escritas por dos voluntarios del festival, extranjeros, que pudieron conocer de cerca tanto su funcionamiento interno como el espíritu que lo mantiene andando edición tras edición, y que además pertenecen a las revistas de propagación cinéfila: Corto de Vista, de la ESCAC, y Caméra-Stylo, de la ECIB. Además, uno de nosotros contaba también con la acreditación de L’Alternativa PRO (industria independiente), que abría nuevos espacios para conocer artistas y profesionales de la vertiente independiente de la industria de la creación cinematográfica barcelonesa, en actividades como: pitches, proyecciones con avances de películas en desarrollo y Screenings de obras autorales inéditas e inquietantes. 


Este año, el festival contaba con una variada y muy bien curada selección de piezas que transitan entre la ficción, el ensayo, el documental y otros tipos de obras que, siguiendo el espíritu de L’Alternativa, se resisten a ser catalogadas en un medio u otro. Dentro de la selección internacional, destacamos MONIKONDEE (2025), de los artistas y cineastas Lonnie van Brummelen, Siebren de Haan y Tolin Alexander, que retrata la vida de una comunidad africana aislada, quienes se mueven (barquero Boogie) por los canales de la jungla que atraviesa Surinam y la Guayana Francesa, transportando bienes y conectando a las diferentes comunidades locales con una exacerbada industrialización —especialmente minera—. Prácticas que no atentan solo contra el ecosistema local, sino también contra las tradiciones ancestrales de quienes han vivido allí por generaciones. Una mirada pasiva pero crítica sobre una problemática que permea los ámbitos ambiental, cultural, económico e incluso político. 

Por otro lado, en la selección local destacamos Downriver to a Tiger (2025), ópera prima del egarense Víctor Diago, una película que encuentra un balance sutil entre lo onírico, lo íntimo y lo social (temas importantes en el mensaje y la filosofía del festival). Cuenta la historia de Julia, una fotógrafa que llegó a Glasgow desde Barcelona buscando un nuevo comienzo y que, una tarde mientras retrata personas, se da cuenta de que uno de sus ojos empieza a fallarle. A medida que la enfermedad empeora, ella emprende una búsqueda personal que terminará cambiándole la forma de ver la vida. La identidad de una persona —y más aún la de una persona migrante— es algo muy complejo de definir. La exploración de lo que significa ser, a través de la historia propia y de los lugares que se habitan, funciona como el subtexto perfecto para contar una fábula o una historia de amor, donde lo particular y lo universal conversan de maneras muy entretenidas y hacen que esta película tenga algo para ofrecerle a todos sus espectadores, especialmente a los migrantes. 

Aparte de esto, hay otros proyectos que podrían considerarse las hijas de este festival, porque, como si fuese una madre, L’Alternativa amadrina proyectos en estado de desarrollo que son seleccionados para empezar a vivir en este ecosistema cinematográfico, con espacios de tutorías que buscan configurarlos de manera prometedora para potenciar la obra y elevarla en aspectos como la narrativa, la propuesta visual, la composición artística y los conceptos políticos y estéticos. De alguna u otra forma, se pondera la experimentación y la utilización de nuevas maneras, tanto de narrar como de sentir una película desde su creación, partiendo de su idea más mínima como génesis. 


Ahora bien, con respecto al funcionamiento interno del festival, desde el inicio pudimos apreciar que está estructurado de manera horizontal, donde todas y todos hacemos parte por igual de este ecosistema, y donde la colaboración y el apoyo artístico mutuo son la bandera que gobierna su espíritu. Cada uno de sus colaboradores y organizadores hace lo posible para que esto se cumpla y se mantenga su línea de acción, como si fuera un acto de resistencia frente a las jerarquías y pirámides establecidas en diferentes festivales, donde lo que más prolifera en la organización es la jerarquía extrema. Esto es, en nuestro concepto, un claro mensaje que envía L’Alternativa a la industria, mostrando que es posible llevar a cabo un festival de gran magnitud sin recurrir a muchas de las prácticas que hacen tóxica a la industria cinematográfica. 

En efecto, este es un festival que se preocupa por gestionar nuevos espacios de divulgación artística, apoyando en comunidad a proyectos que vale la pena que vean la luz, que crezcan y no se ahoguen en un sistema comercial donde prima la forma y la estética sobre el contenido y el concepto. Un mismo sistema que deja de lado la esencia y el espíritu de una obra, que nace de las entrañas de un artista que quiere proyectar su película para que el espectador la asimile subjetivamente y así seguir aportando a las mentes comunes y a la filmografía experimental alterna que compone el catálogo de la cinematografía catalana y española. 

Otro aspecto fundamental de la organización del festival, que lo aleja de otro tipo de eventos culturales similares —en el buen sentido de la expresión—, es el compromiso que tiene con la accesibilidad absoluta de toda la programación (eventos, charlas, proyecciones, etc.) para las personas que tienen algún tipo de discapacidad, ya sea física o de movilidad reducida, sensorial o cognitiva. No solo hay una buena adecuación de cada uno de los espacios donde se lleva a cabo el festival, con rampas y elevadores especiales, sino que también se cuenta con intérpretes de lengua de señas y con protocolos de acción, comunicación y trato en los que los voluntarios fuimos capacitados antes de que comenzara el festival. 


En definitiva, no se puede promover un discurso antihegemónico si no se reconoce a la persona con necesidades específicas como un igual, que no solo tiene el mismo derecho a pertenecer a esta comunidad, sino que también posee una voz y un arte capaces de darle la vuelta al mundo. Un claro ejemplo de esto fue la proyección y posterior coloquio del proyecto As Aventuras del Angosat (2025), un musical/álbum filmado en plano secuencia, escrito y protagonizado por Isis Hembe, un rapero angoleño que, desde su silla de ruedas, transmite uno de los mensajes más importantes y valiosos de todo el festival. En esencia, se podía sentir un ambiente de calidez, inclusión e interés por las voces diversas por parte de todos los asistentes al evento. 

Para finalizar, debemos decir que la experiencia de estar en este festival fue una de las más enriquecedoras que hemos tenido en nuestro tiempo en Barcelona, especialmente como extranjeros y outsiders de la industria catalana. Una industria que se encuentra en un punto de inflexión importante, donde los espectadores están expuestos casi exclusivamente al cine comercial, y en la que estos pequeños espacios alternativos dan pie a la resistencia y a la proliferación de nuevas miradas que establecen dinámicas distintas de exploración. 

L’Alternativa es un festival insignia de resistencia y exploración artística, que busca incluir todas las miradas y ponerlas en conversación, sin pretensiones ni jerarquías que aludan a una falsa meritocracia elitista que margina. Esperamos que en las siguientes ediciones no solo crezca, sino que continúe impactando la manera en que la gente puede hacer y consumir cine. 

Los caminos artísticos se construyen, entrelazando miradas en la diferencia. 

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