Entrevista con Cristóbal Fernández

marzo 13, 2026

Por Sasha Ershova, Damián Sato y Claudia Mercadé López

En conversación con Corto de Vista, Cristóbal Fernández habla sobre su forma de trabajar, su relación con el material filmado y los desafíos de montar películas que se alejan de las estructuras narrativas convencionales.

Cristóbal Fernández es un montador muy importante del cine español contemporáneo. En 2026 ganó el Premio Goya al mejor montaje por Sirat (2025). A lo largo de los últimos años ha trabajado en una amplia variedad de películas que se mueven por el cine de autor. Entre sus trabajos más destacados, además de Sirat, se encuentran Mimosas (2016), My Mexican Bretzel (2019), La guitarra flamenca de Yerai Cortés (2024) y muchos más. Además, Cristóbal también ha trabajado como director: junto a Ana Schulz codirigió el documental Mudar la piel (2018), ampliando su trabajo en el cine más allá del montaje.

Cristóbal Fernández, Goya 2026 al mejor montaje

Corto de Vista: Antes que nada, felicidades por el Goya al mejor montaje por Sirat. Tenemos que confesar que estábamos cruzando los dedos escuchando tu nombre. 

Cristóbal Fernández: ¡Muchas gracias! 

Corto de Vista: Para empezar, nos gustaría volver al inicio de tu colaboración con Oliver Laxe. ¿Cómo empezaste a trabajar con él? 

Cristóbal Fernández: Empecé trabajando con él en el montaje de Mimosas, hace unos doce años. Nos conocimos a través de Santiago Fillol, que es amigo suyo y con quien escribe los guiones. Yo había montado una película de Santiago (Ich bin Enric Marco) y fue él quien le propuso a Oliver probar a trabajar conmigo. Nos conocimos, nos caímos bien, y así empezó todo.

Corto de Vista: ¿Dirías que cada película ha sido distinta en el proceso? 

Cristóbal Fernández: Sí, completamente. Pero también hay algo que se repite: cada película ha sido como un reto nuevo para todos. Oliver trabaja mucho con el mismo equipo, y siempre hay algo que tenemos que intentar superar juntos. Eso es muy bonito. Por ejemplo, Mimosas fue una película muy complicada durante el rodaje. En la primera semana se dieron cuenta de que gran parte de lo que habían escrito no funcionaba. Había personajes que no funcionaban y tomaron una decisión muy radical: reescribir la película durante el rodaje. Dos personajes femeninos que tenían bastante peso desaparecieron de la historia. La película se volvió mucho más minimalista.

Corto de Vista: ¿Eso generó problemas en el montaje? 

Cristóbal Fernández: Bastantes. Sobre todo los primeros veinte minutos de la película. Había problemas narrativos muy difíciles de resolver. Pero también es verdad que las películas de Oliver no funcionan principalmente por la narración. Funcionan más por lo que transmiten: el ritmo, la experiencia, algo más emocional o incluso existencial.

Mimosas (2016)

Corto de Vista: ¿Cómo trabajáis normalmente el montaje? 

Cristóbal Fernández: Yo empiezo a montar mientras él sigue rodando. Pero Oliver no suele ver los montajes durante el rodaje. Él rueda de una manera bastante abierta, arriesgándose. Cuando terminamos, yo le presento una primera propuesta. Esa primera versión sirve para abrir un camino. Muchas veces hay cosas que luego se tiran a la basura, pero lo importante es encontrar una dirección. Lo más difícil para un director después del rodaje es tomar distancia respecto a su propia película.

Corto de Vista: En Sirat la música parece tener un papel muy importante. ¿Ya estaba presente en el montaje? 

Cristóbal Fernández: Sí. En este caso la música (compuesta por Kangding Ray) se empezó a trabajar incluso antes del rodaje, a partir del guion. Eso fue muy interesante, porque normalmente la música llega mucho más tarde. Durante unas semanas Oliver y yo montábamos en una sala y en la sala de al lado estaba el músico componiendo o ajustando la música según lo que íbamos montando. Fue un proceso muy orgánico.

Corto de Vista: ¿Cuál fue la escena más difícil de montar? 

Cristóbal Fernández: El inicio de la película, la rave. En el guion la idea era que durara unos cuarenta minutos. Casi como una película dentro de la película. Pero cuando probamos ese montaje nos dimos cuenta de que no funcionaba. Después de una secuencia tan larga era muy difícil entrar en la historia de los personajes. Entonces empezamos a introducir pequeñas señales narrativas dentro de la rave: mostrar algunos personajes, poner los nombres de los actores en los créditos… Son detalles pequeños, pero tardamos bastante en encontrarlos.

Sirat (2025)

Corto de Vista: Hay algo curioso en la película: la hija que buscan nunca aparece.

Cristóbal Fernández: Sí, eso estaba claro desde el guion. Era una decisión narrativa fuerte.Hay espectadores que se sienten frustrados por eso, pero en realidad es una estrategia narrativa bastante clásica: plantear algo que luego no se resuelve de la manera que esperamos. En el cine convencional parece que siempre tenemos que entender exactamente qué sienten los personajes. Pero en la vida real no funciona así. Hasta cierto punto es una película bastante narrativa. Pero después de lo que ocurre con el niño, la película entra en otro territorio. Es una situación que no se puede pensar racionalmente. ¿Cómo puede un padre asimilar algo así? A partir de ahí la película se vuelve más existencial. Aparecen silencios, imágenes largas, momentos que ya no siguen una lógica narrativa clara. La idea es introducir al espectador en esa experiencia, casi meditativa.

Corto de Vista: ¿Cómo es tu proceso de trabajo como montador? 

Cristóbal Fernández: Yo suelo trabajar con un asistente, sobre todo en la fase previa, todo el trabajo que tiene que ver con la sincronía y con una serie de aspectos técnicos relacionados con la configuración del proyecto para poder trabajar. Pero soy un montador que ve todo el material. O sea, veo absolutamente todo lo que se ha rodado. En realidad no tengo ayudantes en el sentido creativo. Me encantaría tenerlos, pero lamentablemente no suele haber dinero para tener un equipo de montaje grande. A mí me encantaría poder trabajar con un grupo de montadores y montadoras, sería maravilloso poder compartir el proceso, pero normalmente no es así.

El trabajo consiste sobre todo en empezar a ver el material poco a poco, meterse dentro de él, ir entendiendo qué está pasando en las imágenes y empezar a plantear montajes. Es un proceso muy gradual. Vas probando cosas, descartando otras, encontrando pequeñas direcciones posibles. En realidad es un trabajo muy artesanal. No tengo un sistema muy sofisticado ni un gran equipo detrás. Lo principal es tener tiempo para poder convivir con el material y dejar que la película vaya apareciendo. Luego, hay mucho freesound y robar sonidos de todo, o sea, robar no porque los sonidos cuando van a sonido ya se trabaja de otra manera. Pero claro, a veces hay sonidos que necesitas en las escenas, hay atmósferas que vas cogiendo por ahí o músicas que puedes ir probando, como para probar tonos o cosas. 

Nota sobre el título de la película: El título Sirat proviene del concepto لصر†islámico As‑Sirāt ( ا†اط†), que significa literalmente "el camino" o "el puente". En la tradición islámica se describe como el puente que las almas deben cruzar después de la muerte para llegar al paraíso. Ese puente atraviesa el infierno y se dice que es más fino que un cabello y más afilado que una espada.

Sirat (2025)

Corto de Vista: Antes de terminar, durante la conversación mencionaste algo muy bonito sobre una revista de cine que hacíais entre amigos en aquellos años. ¿Puedes contarnos un poco más sobre esa revista?

Cristóbal Fernández: Sí, hace muchos años hacíamos una pequeña revista que se llamaba Cabeza Borradora y yo grababa entrevistas en cintas de cassette. Todavía las tengo guardadas. Por ejemplo, hay una entrevista a José Luis Guerin, otra a Jean Rouch y también a Michael Snow, que es un cineasta experimental canadiense que me encanta. Muchas de esas entrevistas las hacíamos con un amigo de Barcelona, Antoni Pinet, que estaba muy metido en el cine experimental y nos enseñaba a muchos cineastas que yo no conocía. Cuando alguno pasaba por Madrid intentábamos entrevistarlo. Así pudimos hablar también con Jonas Mekas y con otra gente muy interesante. Luego también hacíamos cosas un poco más divertidas… por ejemplo hay una entrevista a John Ford que en realidad es completamente inventada. Nos gustaba jugar con ese formato, imaginar conversaciones con cineastas que ya estaban muertos. Era una manera muy libre y muy divertida de pensar el cine.


P.S.

Cristóbal nos contó durante la conversación que está buscando músicos reales para su próxima película: una historia sobre una banda que compone y ensaya mientras la vida cambia a su alrededor.

Así que dejamos aquí un pequeño mensaje para quienes nos leen: si sois una banda (!!!) especialmente si hacéis rock experimental, post‑rock o música atmosférica (!!!!!!) quizá esta sea vuestra oportunidad. Escribidnos. Tal vez la próxima película de Cristóbal Fernández se haga sobre vosotros (:

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